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Consejos para crear tu tienda online

Crear una tienda e-commerce tiene sus ventajas: los costos son más bajos que los de una tienda física, otorga más herramientas de segmentación de públicos y también para dar un buen servicio posventa; y además el alcance que se puede lograr es muy superior. En realidad, las ventajas son más, pero siempre nos esforzamos por ser sintéticos.

Ahora dejamos un paso a paso a tener en cuenta si quieres crear una tienda online, pues lo más importante es estar informados y contar previamente con un plan.

Si a estas alturas no sabes qué es el comercio electrónico, la hacemos fácil: el comercio electrónico es la compra y venta de productos o servicios en internet. La fórmula, entonces, sería la siguiente: alguien vende algo, utiliza una plataforma en la que exhibe su oferta, dicha plataforma cuenta con una pasarela de pago y los usuarios cuentan con la posibilidad de comprar por ese medio. 

Eso sería a grandes rasgos, pero, como suele decirse, las cosas son (al menos un poco) más complejas. Tengamos en cuenta otros factores. En principio, hay que pensar qué es lo que vende el emprendedor, si sus productos son propios o de terceros, si vende a través de una web, por redes sociales o si usa otra vía, qué modalidades de pago habilita, quién distribuye los productos y qué tipo de publicidad hace para llegar a su público. 

¿Ya pensaste en lo anterior? Ahora veamos qué tipos de comercios electrónicos existen. Una vez que sepamos esto, sabremos cuál será nuestra fórmula de venta. Sin embargo, no hay una sola forma de clasificar tiendas online. Lo que aquí exponemos es una clasificación según el modelo de negocio utilizado.

  1. E-commerce B2B: cuando la empresa actúa como proveedora y vende a otras empresas.
  2. E-commerce B2C: cuando la empresa asume el rol tradicional y vende a consumidores finales.
  3. E-commerce C2C: cuando el consumidor vende a otro consumidor, por ejemplo, productos de segunda mano.
  4. E-commerce C2B: cuando el consumidor productos propios a otro negocio, para que luego la empresa receptora los comercialice. Es lo que hacen, por ejemplo, los artesanos.

La siguiente cuestión tiene que ver con los criterios que vamos a seguir para elegir los productos que vamos a vender. Para ello, tres consejos vienen muy bien. En primer lugar, tener en cuenta el tipo de comercio electrónico (como señalamos antes). En segundo lugar, conocer en profundidad las necesidades del cliente. Y, por último, saber reconocer y aprovechar las tendencias antes que la competencia.

Ahora bien, llegados a este punto nos enfrentamos a un dilema: ¿de dónde sacamos nuestros productos? Por supuesta, la primera opción es que nosotros seamos los productores. Si esto no cierra o no es posible, la alternativa es vender productos de terceros a cambio de una comisión.  Si hacemos esto último podemos recurrir al marketing de afiliados o al dropshipping.

Con el marketing de afiliados, solo debes trabajar en la promoción de productos y servicios de un tercero; traccionar público, generar tráfico y tener embudos de conversión bien configurados para que los usuarios interactúen y se interesen en tus contenidos, y finalmente compren. De ese modo, por cada venta te llevas un porcentaje determinado.

El dropshipping, por su lado, es similar. También te llevas una comisión por las ventas, pero es otra la empresa encargada de almacenar y enviar el producto. Tu laburo consiste en enviar la orden de compra al proveedor. Eso sí, vos sos el responsable ante el cliente. Lo bueno es que los ingresos son mejores que en el caso del marketing de afiliados

El siguiente paso es realizar un análisis de público objetivo. Hablamos muchas veces de esto, pero hay que insistir, es necesario conocer a quién le vamos a vender para dilucidar si es un segmento que provee oportunidades de buenos negocios. Además, las acciones de marketing se dirigen ahí, por lo tanto, este paso previo es indispensable. 

Pero antes de cerrar, hay una serie de cosas que hay que trabajar con mucha seriedad para que tu negocio funcione. Las agencias de marketing especializadas en el tema pueden darte una mano. En primer lugar, te debes asegurar de contar con un certificado SSL en tu web, algo que suma a tu protección y credibilidad ante el público. En segundo lugar, tu tienda debe estar vinculada a tus cuentas de Instagram y Facebook, lo que te permitirá generar tráfico desde otras plataformas y mejorar cuantitativa y cualitativamente los datos que se producen a diario en los sistemas analíticos. En tercer lugar, debes seleccionar y gestionar la mayor variedad de acuerdos con plataformas y medios de pago, para que tus clientes dispongan de todas las facilidades. Por último, hay que trabajar en la logística para conseguir que los envíos sean previsibles en sus demoras y, dentro de lo posible, rápidos. Las empresas que consiguen dominar estos items cuentan con más posibilidades de crecer en sus ventas y sumar prestigio.

Ahora sí. Definido todo lo demás, estás en condiciones de hacer tu plan de marketing. E implementarlo, claro. Esta será tu hoja de ruta. Partiendo de un análisis interno y externo en el que pienses en la presencia digital, las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de negocio. Con ello, podrás definir objetivos cumplibles y medibles, estipulados en un plazo determinado. Luego, antes de poner en marcha el plan, debes tener tus estrategias y acciones. Una vez que ejecutas, aclaramos como siempre, debes medir los resultados que consigues.

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