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Balance anual 2020

Este intenso 2020 encontró a muchas empresas listas para pasarse del todo al modo online durante la pandemia. Son las que pudieron adaptarse, sobrevivir e incluso crecer durante esos aciagos meses. Pero muchísimas otras -grandes, pequeñas y medianas- debieron iniciar una transición apresurada o simplemente se vieron obligadas a frenar sus actividades.

Fue así que nació Tienda UNE, con la idea de acompañar a todos esos negocios que precisaban con urgencia del e-commerce para adaptarse no solo a los tiempos pandémicos sino a una tendencia irreversible que se manifiesta hace tiempo. Y superamos nuestras expectativas, porque contribuimos a que decenas de empresas abran sus tiendas online.

En el 2020, fue tal el fenómeno del comercio electrónico en nuestro país que terminamos el año como el lugar donde más ha crecido. Según un informe de eMarketer publicado el 2 de diciembre, el crecimiento del e-commerce en la Argentina ha sido de un 79%, seguida de cerca solo por Singapur, donde el crecimiento fue de un 71,1%. Lejos, pero también en los primeros lugares de este ranking, siguen España (36%), Brasil (35%), Reino Unido (34,7%), Finlandia (33,5%), Filipinas (33%), Estados Unidos (32,4%), Noruega (32,2%) e India (30%).

Entre los desafíos de Tienda UNE estaba el consolidar la organización productiva, lograr el posicionamiento en el mercado y crecer. No fue fácil, pero lo conseguimos. Hoy el negocio está consolidado y podemos decir que hemos ayudado a que otros puedan pasar al modo online y superar los obstáculos impuestos por la coyuntura.

Por otro lado, este año consideramos necesario acompañar el trabajo de esta unidad de negocio mediante el desarrollo de un blog y un newsletter semanal en el que vertimos novedades y consejos relacionadas al comercio electrónico. Hoy el blog está consolidado y genera muchas interacciones con un público amplio, se ha convertido en un canal en el que nos alimentamos a partir del intercambio.  

En este tiempo, abordamos muchísimos temas y nos enfocamos en darte los mejores consejos para que tus cosas funcionen. Además, en el último mes iniciamos una serie de publicaciones semanales sobre planificación, para que el 2021 nos encuentre preparados. Sabemos que este año se quemaron todos los papeles. Queremos acompañarte en lo que viene para que eso no vuelva a ocurrir.

Para finalizar, les dejamos tres ejemplos del trabajo realizado. El más resonante, por el éxito alcanzado, es el de leparcmen.com, que alcanza mes a mes, en su tienda online, un retorno de inversión de 6 puntos o más.

Otro ejemplo es el de sorpresasenbandejas.com.ar, también uno de los primeros clientes de Tienda UNE.

Finalmente, rueshop.com.ar, una tienda nueva que se encuentra en proceso de carga de productos. Te contamos esto porque una de las cosas que nos propusimos es no solo trabajar en la creación y habilitación de las tiendas, sino también en el asesoramiento para que cada cliente pueda aprovecharla al máximo.

Nosotros ya tenemos nuestro plan anual para el 2021. Hacia allá vamos, con muchas ganas. Acompañanos.

Cómo optimizar tus planificaciones

Esta semana continuamos trabajando en la planificación del próximo año. Ahora llegamos a la última entrega bajo esta temática, que está dedicada a ofrecer consejos para optimizar nuestras planificaciones.  Algo mencionamos la semana pasada, cuando hablamos de control de calidad. Ahora veremos en detalle qué se hace en el día a día, cuando hay que poner en marcha todo lo pensado.

Ya saben ustedes que lo que venimos publicando estas semanas tiene el honroso objetivo de conseguir que ustedes, los lectores de este blog, puedan iniciar el 2021 con una planificación profesional para sus proyectos. El espíritu que mueve nuestra labor es el de promover el éxito de las diferentes organizaciones, consideramos que de eso depende en buena parte el éxito social en general.

Ahora bien, ¿a qué nos referimos con optimizar?, ¿alcanza con la planificación anual? A la segunda pregunta ya la hemos respondido en otras entregas: no, no alcanza ni con la planificación ni con que esta sea anual o a largo plazo. Hay que implementar, controlar y evaluar para hacer todos los ajustes necesarios. Y ahí es cuando aparece la palabrita clave de la primera pregunta.

Optimizar es sencillamente realizar todas las acciones necesarias para conseguir el mejor resultado posible. Esta acción se puede relacionar con el ahorro de tiempo o con el análisis de las variables que intervienen en el proceso que estamos desarrollando o con lograr que nuestros recursos rindan al máximo. 

Dicho todo esto -no nos vamos a extender demasiado- te quiero proponer algunos consejos para optimizar tu tiempo y tus planificaciones. Seguime y te cuento.

En primer lugar, si bien ya tienes tu planificación en proceso -o al menos esa es la idea- será necesario que planifiques semanalmente tus actividades y acciones. Para ello recomendamos que distingas y jerarquices tus tareas de acuerdo a su urgencia e importancia. De ese modo, separemos lo urgente e importante de lo importante pero no urgente y de lo urgente pero no importante. Con este criterio podrás avanzar siguiendo un orden basado en la relevancia. 

A su vez, para organizarte diariamente, puedes seguir otros dos criterios complementarios al de lo urgente-importante.  El primero está relacionado al nivel de esfuerzo y energía que demandan las tareas. Y segundo, puedes separar tus actividades en bloques, juntando las que sean similares o estén directamente relacionadas. Lo recomendable es que siempre calcules el tiempo que demandan las tareas y que dejes para los momentos de mayor cansancio aquellas que exigen menos energía

Luego es usual que nos encontremos con tareas que requieren presencialidad y otras que se pueden desarrollar de forma remota. Por ello, finalmente, también es recomendable, como criterio, dividir tus actividades por zonas para optimizar las distancias y el tiempo.

Usando todos estos criterios de organización y planificando tu semanas y tu día a día, las planificaciones a largo plazo se optimizan y la capacidad de conseguir resultados y cumplir objetivos aumenta.

Espero que estos consejos te hayan servido, escribinos y seguimos charlando.

El paso a paso del control de calidad en tu planificación

Esta semana continuamos trabajando en la planificación del próximo año. Ahora llegamos a una parte del proceso que es tan importante como todas las anteriores: el control de calidad.

Como sostiene Francisco Caro González, la función de control es la responsable de comprobar que la misión y objetivos de la empresas se estén llevando a cabo de forma adecuada y de detectar cualquier anomalía para proponer las acciones correctivas necesarias.

La planificación está estrechamente ligada al control de calidad, son inseparables. Si falta alguno, el otro carece de sentido. De ese modo, podemos sintetizar del siguiente modo su esquema de acción: primero, la planificación, luego su puesta en marcha y, por consiguiente, el control de la implementación. Al realizar el control de calidad, nos encontramos con dos posibilidades. En el mejor de los casos, veremos que no ocurrieron en la marcha desviaciones indeseables, digamos, veremos que el plan marcha todo ok. En otros escenarios, nos podemos encontrar con desviaciones y problemas con distinto grado de severidad. Al hallar esas desviaciones, lo correspondiente es generar acciones correctoras con el objeto de redefinir el plan inicial. Luego, el ciclo vuelve a comenzar. Y es así hasta que alcanzamos nuestros objetivos.

Ahora vamos desmenuzar el proceso de control de calidad. No se puede controlar la puesta en marcha de la planificación si no establecemos criterios para llevar a cabo dicho control. Así es como nos encontramos con las siguientes fases: 1) establecimiento de estándares, 2) medición del desempeño y 3) detección de desviaciones y acciones correctoras.

¿Cómo determinamos los estándares de desempeño? Muy simple, nos guiamos de los objetivos fijados. Los estándares son guías preestablecidas que sirven de punto de referencia para medir los resultados que se deben ir alcanzando en el desempeño empresarial. Como dijimos anteriormente, los estándares deben reflejar los objetivos propuestos y responder a preguntas del tipo: cuánto hay que hacer, cómo hay que hacerlo y cuándo tiene que estar hecho.

Una vez que está hecho el primer paso, debemos trabajar en la medición del desempeño. Para ello debemos obtener información del rendimiento real de cada puesto de trabajo o de la unidad organizativa correspondiente, para realizar una comparación. Las mediciones deben ser fiables y reflejar el desempeño real y procurar que sean comparables en diferentes períodos de tiempo para estudiar su evolución y facilitar la comparación con otros empleados en el mismo puesto.  Si en esta fase hallamos desviaciones considerables, nos toca analizar y determinar su causa. No confundir -esto es muy importante- causas con síntomas. Si atacamos solo los síntomas nunca comprenderemos lo que causa realmente esas consecuencias indeseables y los problemas se reiterarán de manera indefinida.

En este proceso nos encontramos con tres tipos de control: el preliminar, el concurrente y el control de resultados.

El preliminar sirve para evitar que se produzcan problemas durante la ejecución de la actividad que se está supervisando. Aquí nos basamos en la información que se deriva de la medición de algunos de los atributos de los recursos empleados por la organización. Las técnicas de control preliminar más utilizadas son el proceso de selección, la inspección de materias primas y materiales, el presupuesto de capital y el presupuesto financiero.

El control concurrente, por su parte, es el que se lleva a cabo durante la realización de la actividad. Su objetivo es detectar lo antes posible las desviaciones sin esperar al final. Estos controles ayudan a garantizar el cumplimiento de los objetivos anuales. Ejemplos de esto son las actividades de supervisión de la gerencia, mediante la cual se observa al personal para controlar si se está trabajando de la manera definida por las políticas y los procedimientos. Este control se orienta a la medición de las actividades.

Finalmente, el control de resultados es el más habitual y se lleva a cabo una vez finalizada la actividad de la persona o la unidad controlada. Son resultados que nos informan acerca del éxito de nuestro plan. Este control se basa en los datos históricos para corregir el futuro. Los métodos más utilizados en este tipo son los presupuestos, los costes estándar, los estados financieros, el control de calidad de productos terminados, la evaluación del rendimiento de los empleados.

¿Qué es lo más recomendable? El consejo que podemos dar es simple: controlar todo el tiempo o controlar solo al comienzo o solo al final puede ser contraproducente. Los controles forman parte de la planificación, por lo tanto, debemos estar lista para controlar en los momentos justos.

Comenzamos a planificar el 2021: comprender a tu público

El 2021 está cada vez más cerca. El de ahora es tal vez el año más caótico e inverosímil de nuestras vidas. Todavía así, no fue la excepción y pasó bastante rápido. Y una de las grandes enseñanzas que nos deja es que el futuro es imprevisible, que nos puede deparar cualquier cosa. Ante esa imprevisibilidad, sin embargo, la respuesta no debe ser entregarnos a lo que sucede, sino planificar de acuerdo al futuro que queremos crear para nuestro proyecto. Debemos ir hacia adelante con un prospecto. 

Está claro que luego de planificar siempre nos enfrentamos a situaciones que no son las ideales ni exactamente las que estipulamos. Pero el hecho de planificar nos ayuda a anticiparnos a lo que puede suceder y eso siempre nos deja bien parados cuando las cosas pasan.

Ahora sabemos que una pandemia puede cambiar nuestros planes. Y sabemos que el comercio electrónico está en un momento de expansión y quién sabe cuánto falta para que alcance su auge. Los momentos de expansión deben ser aprovechados al máximo.

A lo largo de las publicaciones realizadas en este blog, se ha dado cuenta del crecimiento del comercio electrónico, de sus principales tendencias y de las oportunidades que se han abierto a partir de la crisis que sobrellevamos. Los artículos semanales se planifican para que contengan una relación entre ellos. Por eso, si has tomado nota, lo que viene te resultará significativo.

Por lo pronto, esta semana nos detendremos en uno de los principales puntos a tener en cuenta antes de planificar el 2021: la comprensión de nuestro público. Lo hemos repetido con insistencia, si desconocemos al público al que intentamos llegar, si no armamos nuestros buyer persona, cualquier estrategia que intentemos implementar tendrá poco de “estratégica”.

Pero, como si fuese sencillo comprender, muchos se llenan la boca y dejan pocas o nulas pistas acerca de dónde concentrarnos. Nosotros proponemos aquí tres palabras que nos ayudan a guiarnos en esta tarea: percepciones, concepciones y evaluaciones.

En primer lugar, trabajemos para entender las concepciones de nuestro público. Esto es, el modo que tienen de entender las cosas a partir de conceptos y estereotipos, que son versiones emotivas de las cosas. Una escucha atenta de las redes, de las conversaciones es fundamental. Generar contenido que invite a interactuar, también.

En segundo lugar, atendamos a las evaluaciones del público. Con ello nos referimos a los atributos que nuestro público le da a los temas y objetos. Conocer las evaluaciones es conocer sus intereses y valores. Una estrategia desprovista de esto es demasiado arriesgada.

Finalmente, en tercer lugar, vamos por las percepciones, que están determinadas por las concepciones y evaluaciones del público. Conocer las percepciones de tu público implica un aprendizaje de lo que para ellos resulta familiar y cercano. Nuestras intervenciones comunicacionales, los mensajes, el diseño, la forma de presentaciones, las acciones comerciales y todo lo que hace a una estrategia de marketing, deben estar pensadas  en torno a esto. 

En la próxima semana profundizaremos y seguiremos trabajando en la forma de planificar el 2021 de la mejor manera. Ya sabemos que el futuro es imprevisible, por eso nos tenemos que adelantar y definir cómo queremos que sea y actuar para que las cosas sucedan aunque luego no sean tal y como las pensamos.